Santos no es Colombia

Por un error involuntario, esta página no fue actualizada oportunamente. Les ofrezco mil disculpas.

—Vladdo

Me causa curiosidad la ligereza con la que algunos denuncian la intervención extranjera en la política colombiana. Últimamente, cada vez que Hugo Chávez sale con alguna de sus diatribas contra Juan Manuel Santos, los noticieros y los periódicos colombianos, como caja de resonancia, salen como plañideras a hablar de la intervención del presidente venezolano en el proceso electoral o en los asuntos internos de Colombia. A su vez, el presidente Uribe y su brillante Canciller hacen lo propio y hasta se ponen a exigirles a organismos multilaterales que se pronuncien contra los atropellos del comandante de la Revolución Bolivariana.
En este país, nadie en su sano juicio le prestaría atención a las impertinencias de nuestro lenguaraz vecino, si no fuera por la trascendencia y el bombo que le dan los medios a sus declaraciones.

Injerencia no es otra cosa que inmiscuirse o tratar de meter baza en asuntos que no tienen qué ver con uno; es opinar sobre algo que a uno no le han preguntado. Es también entrometerse, o, como dice el diccionario, “meterse donde no lo llaman, inmiscuirse en lo que no le toca”. Entendidas así las cosas, es indudable que el presidente venezolano es un metiche profesional. Y cuando él se pone a dar opiniones sobre el proceso electoral colombiano o uno de los candidatos presidenciales, pues sí, se está entrometiendo, ¿y qué?

Es de todos conocido que Chávez y el candidato del Partido de La U tienen un asunto personal sin resolver, motivo por el cual el hombre de la boina se refiere a Juan Manuel Santos en términos desobligantes, que en ocasiones hace extensivos a la situación binacional. Y aunque hoy, como candidato en campaña, nuestro ex ministro de Defensa se muestra muy discreto y posa de víctima, no podemos olvidar las bellezas que ha dicho del señor Chávez Frías en el pasado reciente. Pero repito: esa es una pelea de cocina a la que no se le puede dar una dimensión que no merece; ni mucho menos salir a hablar de intromisión de Chávez en nuestros asuntos internos y no sé qué otras ridiculeces.

Por eso tiene razón el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, al decir que no hay intervención de Chávez en la campaña. Si estuviera financiando a algún candidato, o promoviendo alguna acción que alterara el proceso electoral, ahí sí estaría interviniendo; pero no es así. Muchos aquí quedaron insatisfechos con la declaración de Insulza, pese a que manifestó que “no es una buena práctica y no debe pasar”. ¿Qué más esperaban? ¿Que le rompiera la cara, marica? Así no funciona la diplomacia.

Los medios y los políticos colombianos deberían ignorar por completo las impertinencias que dice Chávez, y dejar que éste resuelva con Santos su problema personal, así sea a trompadas. Pero no podemos hacer de eso un problema nacional, pues ni Chávez es Venezuela, ni Santos es Colombia.

8 comentarios sobre “Santos no es Colombia

  1. He sido de la opinion de que los medios arman mucho alboroto cuando Chaves habla y eso lo envalentona,si le dieran poca importancia a sus arrebatos, de seguro esos disminuirian. Absolutamente de acuerdo en que el problema de Santos con Chavez es personal y viene desde la epoca del fallido golpe de estado en contra de Chavez y la desafortunada salida en falso del sr Santos, asi que nada de victima.

  2. Los únicos culpables de que el “hermano” Bolivariano se la pase “metiendose” en nuestra política es de los medios de comunicación, que siempre le dan cuerda cada vez que publican sus comentarios en los noticieros.

    En cualquier caso, esta es otra muestra mas que nos enseña el por qué debemos mantener nuestro sentido crítico aun si el presidente deja el poder.

  3. Con la preocupación sobre qué o qué no “dijo Chavez” más de un pobre colombiano de a pie, a lo largo y ancho de todos los estratos sociales, ha pasado rápidamente de la histeria a la locura.

    En determinado momento Chavez tenía parte de la culpa en el caso Carimagüa, si ustedes recuerdan: Al parecer, un tipo folclórico con boina es el mecanismo de distracción perfecto.

    La continuada y descarada injerencia del presidente nacional -en sitio- es lo que debe preocupar a la opinión pública. Lo demás no es “seguridad nacional” sino fanfarria arribista.

  4. Resulta por lo menos curioso que quién encabeza las encuestas respecto a la intención de voto para presidente de la república sea un sujeto que se presenta representando tácticas y maniobras ajenas. Durante los últimos ocho años el gobierno se ha dedicado a sembrar odios contra propios y vecinos. Al parecer los orígenes de los problemas colombianos están en los países vecinos, no en la corrupción ni en la impunidad que nos caracterizan. Al igual que ha ocurrido tradicionalmente con el manso pueblo yanqui, el cual está convencido de que los malos son los rusos, los alemanes, los vietnamitas, los árabes y los latinos, los colombianos seguimos el juego del régimen cuando decide a quién debemos odiar y nos lo hace saber a través de sus aliados medios de comunicación. Los colombianos estamos plenamente convencidos de que es mejor estadista quién más fuerte les ladre a sus opositores. Estas son las desestructuradas y anacrónicas banderuchas con que Santos se presenta como candidato a la presidencia.
    De todos los candidatos actuales, Santos es sin duda el peor, incluso por encima de Noemí. La pregunta que hay que hacerse es ¿Cuales son los móviles que motivan a Santos a ser presidente? Sin duda habría que ser muy ingenuo para pensar que son el altruismo, el deso de que colombia se convierta en un verdadero país, el interés por mejorar las condiciones de vida de los colombianos, combatir la corrupción, mejorar la educación y la salud y favorecer el empleo, tareas que deberían ser las principales en cualquier campaña. Más aún, ni siquiera lo motiva derrotar a la guerrilla. Los únicos motivos que tiene Santos para ser presidente son esencialmente satisfacer su ego y demostrarle a sus familiares que, a pesar de que jamás lo han considerado de talla suficiente para asumir responsabilidades en su periódico, él sí es capaz de llegar al mismo nivel que sus parientes de mayor inteligencia.
    En efecto, Santos está convencido de que le corresponde por derecho propio ser presidente de Colombia (en ésto se parece a Noemí, quién piensa lo mismo, pero por motivos diferentes), sin importar que jamás haya hecho mérito alguno para alcanzar esta posición. Es cierto que ha sido ministro, pero en nuestro país con cierta frecuencia esta dignidad no corresponde a logros o cualidades, sino a aliaznas y favores. La verdad es que Santos nunca ha sido elegido para nada ni ha demostrado capacidad de liderazgo. A ciencia cierta se sabe que si no tuviera el apellido que lleva tendría menos votos que el blanco candidato de los afrocolombianos. Si por cuenta de ideas y carisma propios se tratara, Santos únicamente tendría los votos de los pocos interesados en mantener o de agravar el statu quo de corrupción y clientelismo que ha crecido como bola de nieve durante los últimos años, personas que tampoco deben temerle mucho a sus rivales, por cierto, porque más de uno ha demostrado que convienen más los malos pactos que la pérdida del poder.
    Que Santos gane las elecciones para presidente de Colombia representaría para el país una situación más desastrosa que el gobierno de Pastrana, un caso con el que el “pícaro” aspirante actual tiene mucho en común.
    Esperemos que quienes presumimos de conservar un mínimo de sentido común no nos dejemos conducir como borregos por cuenta de las encuestas “columpio” de las últimas semanas, en cuyos resultado ni el mismo Santos cree. Santos pdrá ser narcisista y maquiavélico, pero no es estúpido.

  5. Entendiendo intromisión como “meterse en donde no lo llaman”, el Gorila Rojo no está haciendo nada malo. Cómo no va a sentirse “llamado” si lo trataron de convertir en un tema central en la campaña electoral! ¿O en qué debate no se le pregunta a los candidatos acerca del manejo que le daría a la relación con Venezuela?

  6. Lo interesante es que SI hay intervencion extranjera en las elecciones. La “donacion” de JJ Rendon al Cartel de la U SI comprende financiacion extranjera de una campanna. Esperemos a ver que dice la gallina de los huevos hueros.

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