Mil millones

Decir que fue absurdo y doloroso para todo el país el secuestro y asesinato del gobernador de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, es llover sobre mojado. Hablar del grado de cinismo y brutalidad de LAFAR, que sigue asesinando civiles inermes, se pasa de obvio. Negar que este golpe es un duro revés a la cacareada seguridad democrática, es una insensatez. Lo que no resulta explicable es que este tipo de cosas estén pasando precisamente en el departamento del Caquetá, una de las regiones del país donde la seguridad democrática ha sido menos efectiva y donde todo el mundo sabe que la guerrilla vive al acecho.

Exceptuando a ciertos analistas furibistas que posan de independientes, para nadie es un secreto que la posibilidad de viajar por las carreteras en esa zona es ciencia ficción, a menos que se haga en medio de un convoy militar, con los riesgos que eso conlleva para los civiles. De igual modo, es de conocimiento público que por allá, en el sur profundo del país, la guerrilla ha conseguido concentrar una alta cantidad de efectivos que están lejos de rendirse o desmovilizarse y que, por el contrario, siguen en capacidad de dar certeros y sangrientos golpes, como el del lunes pasado.

Es un gravísimo error pretender etiquetar el crimen del gobernador del Caquetá como un acto desesperado de la guerrilla, o como una acción típica de esta época preelectoral, cobardemente ejecutada por unos terroristas acorralados. No, señor Rangel. No, señor Guarín. No, señor Yamhure. No, señor Gaviria. No vayan a caer en el mismo simplismo que el alto mando militar, que trata de minimizar hechos como éste con argumentos casi infantiles, con el único propósito de lavarse las manos por su ineptitud en el cumplimiento de su deber.

Antes de conocerse el fatal desenlace del hecho que condujo a la muerte de Cuéllar, el presidente Uribe salió a ofrecer una recompensa de hasta mil millones de pesos por información que permitiera la localización y rescate del gobernador. Y después de confirmado el asesinato, Uribe decidió mantener la misma gratificación para quien ayude a dar con los responsables. Si el gobierno está en capacidad de pagar semejante suma cuando el delito ya está consumado, yo me pregunto por qué no invirtieron esa plata para evitar la comisión del crimen. Con mil millones se podrían haber hecho muchas cosas, como reforzar el esquema de seguridad del mandatario, dotar de protección su vivienda, pagar labores de inteligencia e incluso sacarlo de la zona, así fuera temporalmente.

El señor Cuéllar era un blanco obvio y había elementos de juicio más que suficientes para presumir que una acción en su contra era bastante probable. Y así y todo al gobierno nacional (ejército, policía y DAS incluidos) la acción los tomó por sorpresa. Sería deseable que esos mil millones sirvieran para dar con los asesinos del gobernador, pero yo hubiera preferido que los hubieran utilizado para mantenerlo con vida.

5 comentarios sobre “Mil millones

  1. Cada vez Tom o Jerry salen a rumbear en Bogota, el esquema de seguridad es de casi 50 guardespaldas y no se cuantos carros. Pero a Cuellar que estaba amenazado, siendo gobernador en un departamento que siempre ha sido 'zona roja', apenas le tenian asignado un policia. Punto aparte, yo me pregunto y me quedo aterrado es como alguien con 4 secuestros a sus espaldas por las Farc, no solamente insiste en quedarse en esa region tan complicada, si no que le da por incursionar en politica. Eso es lo que llaman buscarle males al cuerpo.

  2. Muy triste la muerte de este hombre, una familia mas que ha sido golpeada por la violencia. Paz en su tumba.

    Pero, me pregunto si fue la guerrilla la responsable??…. los acontecimientos sucedidos en los ultimos anhos me han vuelto esceptica y, hasta la violencia, va al vaiven de la voluntad de algunos.

  3. Vladdo, la posibilidad de viajar por las carreteras en el Caquet'a no es ciencia ficción, muchas personas lo hacen y no necesitan ser resguardados por caravanas militares, a pesar de que si es cierto que la guerrilla tiene presencia en zonas rurales de algunos municipios, el transito entre ellos no es una utopia como dices. Respecto a lo de la recompensa y a evitar o prevenir el secuestro y asesinato, estoy totalmente de acuerdo contigo.

  4. Totalmente repudiable el asesinato del gobernador e independientemente de la calidad de persona o político que haya sido, no se puede pretender justificar un asesinato, como lo pretende hacer las FARC a través de su comunicado o ciertos sectores o personas.
    El gobierno, ha construido un mito entorno a la seguridad democrática donde tratan de vendernos la idea de que todo está bien y ahí surge la pregunta: ¿Que tan real es la seguridad democrática? ¿No fue similar este hecho, al del edificio de Miraflores en Neiva? ¿No es increíble que a alguien lo secuestren en su propia casa? ¿Por qué el esquema de seguridad de el gobernador constaba de un policía en una zona considerada de alta influencia guerrillera? Si esa es la seguridad democrática, apague y vámonos, porque si cualquier grupo de estos – llámese FARC, ELN, paras , etc.-, pueden incursionar o hacer de las suyas cuando le plazca pues es un indicio de dos cosas.
    1- Que la “seguridad democrática” no es tan “democrática” como dicen y…
    2- Que esta dichosa seguridad no es más un espejismo que nos ha pintado el gobierno, un cuento que los colombianos se han venido tragando y que el gobierno pretende sostener a toda costa cuando ocurren estos hechos.
    En el sur del país la presencia guerrillera es latente, aun permanece, así su accionar no sea tan fuerte como lo fue al final de la década pasada, aun en Neiva la gente sabe que existen milicias urbanas, o en lugares como Algeciras, o Campoalegre la gente sabe que esos grupos armados andan cerca y que la presencia es latente en ciertas zonas del sur del país. Y la prensa no le ha dado trascendencia a hechos como los constantes petardos en Neiva, la incursión guerrillera que dejo hace poco, un policía muerto en Algeciras, o cuando entraron al concejo de Garzón y secuestraron al concejal Armando Acuña en junio de este año o que me dice de las incursiones en los pueblos del Cauca?. Si la guerrilla u otros grupos actúa cuando se le da la gana entonces: ¿dónde está la “seguridad democrática”?

  5. Mucho va de la muerte del alcalde de El Roble a la del Gobernador Cuéllar; si la segunda le acobardó el alma al presidente, la primera lo debe tener vuelto nada. ¿Esos asesinatos tienen rangos?. ¿Porqué el primero no necesitaba ni de protección ni de honores?. ¿Porqué el segundo no necesitaba protección pero sí honores?

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