Complejo antitabaquista

Colombia no se caracteriza por ser el país más cumplidor de las leyes. Todo es un relajo: la Constitución se viola descaradamente, la vida no se respeta, las multas no se cobran, los impuestos no se pagan. Y a nadie le importa.

Lo peor es que, con la absurda pretensión de equipararnos con los países civilizados, a nuestros políticos se les ocurre implantar unas normas que en las sociedades más desarrolladas del mundo serían causa de motines u objeto de burlas.

Una de esas ideas que no resisten el menor control antiestupidez fue del ex alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, que en un acto de necedad proporcional a su ego, prohibió parquear prácticamente en todas las calles de la capital. Y no satisfecho con eso hizo cerrar las bahías que en muchos edificios se habían construido para tal fin. Era absurdo ver a los policías poniendo comparendos en calles desiertas de barrios residenciales, en vez de estar controlando el caos vehicular en vías como la carrera 15, la Avenida Chile o la carrera décima.

Y nos decían que esa medida era normal en otras grandes urbes del mundo, como si ningún bogotano hubiera visto los carros pegados en las aceras de París, Barcelona o Nueva York; y no en los callejones de los suburbios, sino en algunas de las más concurridas avenidas.

Parece que esa misma lógica del absurdo, o ese complejo tercermundista de implantar normas de país serio, es lo que está detrás de la famosa Ley antitabaco (y conste que no fumo), la cual pretende establecer unas prohibiciones y unas sanciones que no se han visto en ningún otro lugar del mundo.

No es sino ojear el texto de dicha ley para descubrir la cantidad de despropósitos que contiene, empezando por la prohibición del “patrocinio de eventos deportivos y culturales por parte de las empresas productoras, importadores o comercializadoras de productos de tabaco a nombre de sus corporaciones, fundaciones o cualquiera de sus marcas”. Lo de las marcas se entiende, pero impedir que las fundaciones o las comercializadoras aporten fondos para ese tipo de actividades no tiene sentido.

La prohibición de venta al menudeo es otra soberana ridiculez. Eso no va a “salvaguardar la salud pública y evitar el acceso de menores de edad al tabaco y sus derivados”. Y hay más perlas por el estilo.

Una cosa es que se hagan las advertencias pertinentes sobre los peligros del cigarrillo y que se les prohíba el consumo a menores de edad (tampoco me importa que les claven todos los impuestos del mundo a las tabacaleras), pero otra cosa muy distinta es que las autoridades insulten la inteligencia ciudadana. Sobre todo porque con otras sustancias también dañinas, como el alcohol, esas mismas autoridades prefieren mirar para otro lado. ¿O es que se imaginan una botella de Johnnie Walker con un tercio de la etiqueta invadido de advertencias? ¿O irán a prohibir también la venta de trago por copas, para obligarnos a comprar la botella completa?

5 comentarios sobre “Complejo antitabaquista

  1. Realmente una ley muy ridicula.. y pensar todos los legisladores que están debatiendo la ley y no la mejoran..

    Osea que ahora esas empresas no van a poder aportar dinero.. por ley?!.. Que estupidez!

    Eso del menudeo es ridículo.. y en caso que funcione, van a obligar al cliente a comprar el paquete entero y rebentarse más aún los pulmones? .. O como buenos Colombianos que somos.. hacer la vaquita pa la caja y repartirsela..

    Lo que hay que hacer es prohibirla y listo! Echar a esas empresas del país..!

    Soy un ex-fumador y antes pensaba: “Cada uno tiene el derecho de elegir como morir..” :S Que ridiculo! Esa es la enfermedad, el vicio el que habla.. no uno..!

  2. Tampoco soy fumador y creo que la “inteligencia superior” del uribismo con su discutible caracterización en Dilian Francisca, nos imponen una norma ridícula y de un fanatismo opusdeista

    Carlos Ricardo
    Manizales

  3. Considero que prohibir la venta al menudeo no solo es una medida ineficaz (respecto de la consecución del fin perseguido) sino que puede tener un efecto “pro tabaco”.

    Se supone que lo que se busca con la prohibición es reducir el consumo y evitar que los menores compren cigarrillos.

    Lo anterior con el absurdo argumento de que al tener que comprar el paquete completo (de 10 o 20 cigarrillos) hay que gastar más plata y ese solo hecho tendría como efecto que los menores no podrían comprarlos y los adultos fumarían menos.

    Pues ahí si como dice el dicho: “ni una cosa ni la otra”.

    Lo cierto es que la venta de cigarrillos para menores ya está prohibida. ¿Cómo pretenden controlar la venta al menudeo? ¿Con la misma eficiencia como se controla la prohibición de venta a menores de edad? Aquí el problema no es si comprar un solo cigarrillo es más barato que comprar 10… hay un problema de eficacia del derecho. Si no se ha podido controlar la prohibición de venta de cigarrillos a menores de edad, ¿cómo pretenden solucionar el problema implementando una medida que resulta aún más difícil de controlar?

    Por otro lado, yo soy fumador y tengo que decir que si prohibiendo la venta de cigarrillos al menudeo se busca reducir el consumo lo que va a suceder, por lo menos en mi caso, es que voy a terminar consumiendo mayor número de cigarrillos, ¿por qué razón? porque los que fumamos sabemos que cuando se compra un paquete se fuma con mayor frecuencia que cuando se compran los cigarrillitos de uno en uno.

    Estas consideraciones, personales por supuesto, solo son respecto del asunto de la prohibición de venta al menudeo… Sin que sobre la discusión sobre otros aspectos como la prohibición del “patrocinio de eventos deportivos y culturales por parte de las empresas productoras, importadores o comercializadoras de productos de tabaco a nombre de sus corporaciones, fundaciones o cualquiera de sus marcas” donde solo debería pensarse en prohibir el patrocinio por parte de las marcas, constituyéndose en un despropósito que las comercializadoras, por ejemplo, no puedan hacer aportes a las actividades deportivas y culturales.

  4. Vladdo esas normas son iguales a tener un poquito de sida o, lo mismo, aquello de que esa mujer estaba ligeramente embarazada. Así es todo en este gobierno y en este Congreso, fatal.

  5. dos cosas
    primera , no siendo fumador comprendi qeu fumar es otra manera de suspirar

    segundo, que tal , uno de los candidatos a fiscal abusa de su condicion de exmagistrado para hacerle lobby a la tabacalera para que no le cobren impuesto

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