Este presidente…

Este presidente tiene un estilo de gobernar caracterizado por la devoción por las cosas más nimias, ha convertido en rutina el contacto con los funcionarios de bajo rango y defiende a capa y espada el trato directo con el ciudadano común y corriente. En sus interminables consejos comunitarios, y en compañía de medio gabinete, este avezado repitente suele hablar cara a cara con la gente de a pie, al tiempo que pasa al tablero a funcionarios regionales y locales, a quienes con frecuencia regaña en público.

Este presidente es fanático de la atención al detalle y prefiere el trato directo con el más humilde de los empleados estatales, saltándose las jerarquías que lo separan de la base de su administración, lo cual le ha valido algunas críticas, que sin embargo son opacadas por los aplausos enardecidos de la galería, que ve en él a un mandatario sencillo, que disfruta el trato con el público, que goza trabajando lejos de los salones de la Casa de Nari para estar supuestamente más cerca de la realidad que viven sus compatriotas.

Este presidente, al decir de los furibistas, es la epítome del estilo microgerencial de gobernar, que supuestamente ha sido la clave para obtener resultados. Sus críticos, por el contrario creemos que la mayoría de esas actuaciones no son otra cosa que populismo.

Este presidente, de cuya omnipresencia en la geografía nacional y en todos los niveles del gobierno, podemos dar fe todos los colombianos, es un ilusionista que desaparece como por arte de magia a la hora de asumir responsabilidades en los escándalos más sonados de su gobierno. Es inaudito que desde los horrendos falsos positivos hasta las chuzadas del DAS, pasando por los negocios de Tom y Jerry o las compras de conciencia de congresistas, se lave las manos tan olímpicamente.

Este presidente, que ha dedicado sus esfuerzos a hacerse sentir en cada decisión de su gobierno, se ha vuelto un experto en salirse por la tangente cada vez que se divulga un nuevo caso de violación de la ley, de extralimitación de funciones o de trasgresión de las normas éticas, cometidas por sus propios familiares, funcionarios de su administración o por sus aliados políticos.

Este presidente, que se ufana de ir hasta los más recónditos rincones del país a acompañar y supervisar a la tropa en sus difíciles tareas contra la subversión, se muestra luego indignado cuando se conocen las ejecuciones extrajudiciales de civiles, cometidas por esos militares que él, con tanto celo controla y que tan acertadamente dirige. ¿Para qué sirve, entonces, la microgerencia, si en las filas del Ejército Nacional hay tantos criminales que obran por cuenta propia?

Este presidente, que es quien nombra en forma personal y autónoma al director del DAS, y a quien éste le reporta directamente, manifiesta su extrañeza y se declara traicionado con cada nuevo escándalo que se conoce en esa institución y con el hedor que despiden sus actuaciones.

Este presidente, o es cómplice o es un incompetente.

2 comentarios sobre “Este presidente…

  1. Complice? no, si este tipo es el Patron Intelectual! el es la inspiracion para delinquir, si a el no le hacen nada los demas se sienten compelidos a hacer lo que les a la gana. Es como cuando el papa fuma o toma trago, pues el hijo sigue la misma via.

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