Amor ciego

Esta es la historia de una joven muy bonita, pero muy sufrida que, sin saber, ha entablado una relación sentimental con el farsante de la cuadra, que la tiene obnubilada. Haciendo caso omiso de cuanto consejo le dan, y luego de varios desengaños amorosos, ella se dejó seducir por la responsabilidad y la rectitud que ella cree haber encontrado en este inigualable seductor.

Para empezar, ella empieza subrayando que, por amor, el pretendiente de marras no sólo renunció a la parranda y el licor –que anteriormente le jugó malas pasadas–, sino que nunca fuma y sólo trasnocha por asuntos de trabajo. Hombres como él, muy pocos, poseedor de una seriedad a toda prueba, de la que escasamente se aparta para recitarle los más hermosos poemas de amor, haciendo gala de su prodigiosa memoria.

El estilo de él contrasta notoriamente con el de sus anteriores enamorados, unos faranduleros poco dados al trabajo y expertos en frivolidad. Éste en cambio es un hombre modesto; no muy refinado, pero de buenas intenciones, que es lo que importa. Tampoco se da ínfulas y es un tipo recio y trabajador, hecho a pulso, de firmes convicciones y nobles propósitos.

Enamorada como está, ella no les hace caso a los rumores que circulan en el vecindario y que cuestionan el pasado no muy claro de su galán. Por el contrario, ella reconoce que él ha tenido que sortear numerosos obstáculos en la vida, porque siendo muy joven perdió a su padre y tuvo que hacer muchos sacrificios para sacar adelante a su abnegada familia. Lo que pasa es que en el barrio lo miran con recelo porque no tiene apellidos de abolengo y además carga encima el pecado de ser provinciano, cosa que es muy mal vista en la gran ciudad.

Ella tampoco permite que le hablen mal de los amigos ni de los socios de él, muchos de los cuales están en líos con la justicia. De hecho, aunque en días recientes varios de ellos han ido a parar a la cárcel, eso a ella la tiene sin cuidado, pues al fin y al cabo uno no tiene que responder por lo que hacen sus amigos, por muy cercanos que sean.

Incluso, aunque algunos de todos esos chismes fueran ciertos, lo que toca es fijarse en las cosas buenas. Hay que ver lo bien que está ella y cómo ha mejorado su situación desde que los dos andan juntos. Nunca antes se había sentido tan bien atendida ni tan segura; nadie se había preocupado tanto por ella.

Así que digan lo que digan, ella sabe que todos esos cuentos son producto de la tirria de sus enemigos, que no hacen sino inventarse infundios y propagar falsos testimonios con el único fin de desprestigiarlo. Pero a ella todas esas calumnias le resbalan y hará hasta lo imposible por seguir a su lado, pues no piensa dejarlo bajo ninguna circunstancia. Sobre todo porque no hay ningún otro tipo que le llegue a los tobillos.

2 comentarios sobre “Amor ciego

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