Mucho ruido…

…y pocas nueces. Se supone que uno de los secretos para que una negociación política funcione es la discreción. Y para el efecto del acuerdo humanitario, la participación de Piedad Córdoba y Hugo Chávez son garantía de todo lo contrario. Ambos son escandalosos, se dan ínfulas permanentemente y buscan reconocimiento a costa de lo que sea.

Si no se hubieran puesto a darle tanto bombo a ‘Raúl Reyes’ la entrevista que éste le dio a Clarín con toda seguridad tendría otra lectura y quizás no hubiera caído como un mazazo, sobre todo entre los familiares de tanto secuestrado.

A la vez, y desde el otro bando, las altisonantes palabras de Chávez –con las que algunos pensaban que se iban a conmover las Farc– cayeron en tierra estéril. Si el presidente venezolano quiere contactar a los dirigentes de esa banda armada hay muchas manera de hacerlo, con menos algarabía y tal vez con resultados más positivos.

El mejor aporte a la reactivación del dichoso acuerdo humanitario que le podrían hacer tanto Hugo Chávez y Piedad Córdoba (por un lado) como el gobierno (por el otro) es tratar de buscar aproximaciones discretas, sin tanto aspaviento.

Eso a través de los micrófonos (de las emisoras, de los consejos comunales o de Aló, presidente) es poco probable que avance.

Sabiamente, dice el adagio: “Amor divulgado rara vez es duradero”. Suena cursi y todo, pero la experiencia ha demostrado que es muy cierto, tal como lo hemos podido constatar en la prensa de estos días recientes.

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