Yo no sé si el gobierno, en cabeza del ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, nos cree idiotas a todos o simplemente ha llegado a los límites del cinismo extremo. Con bombos y platillos, y como si se tratara de una ganga, al doctor Martínez se le llenaba la boca anunciando que debido a la caída internacional de la cotización del petróleo, el precio de la gasolina en Colombia se va a congelar durante los próximos tres meses. (Por si las moscas, vale la pena aclarar que el Ministro no garantizó que se vayan a mantener estables esos precios sino que “aspiraban” a hacerlo).
Es ridículo que en Bogotá el galón de gasolina esté a US$3.39, mientras que en la mayoría de ciudades de Estados Unidos cuesta menos de dos dólares. En Miami, por citar un ejemplo, se puede tanquear una camioneta con 23 dólares (US$1,65 por galón), es decir: unos 51 mil pesos… En Bogotá ese chiste no sale en menos de 110 mil pesos. ¿No es absurdo?
Y lo peor del asunto es que, así y todo, los furibistas siguen diciendo que este gobierno es una maravilla. ¡Hábrase visto! Como si el costo de la gasolina no incidiera en el precio de casi todos los bienes y servicios del ciudadano común…
Hace unas semanas, cuando la gasolina en EE.UU. rozaba los cuatro dólares, estábamos a la par, lo cual tenía cierta lógica, porque la idea dizque era nivelar los precios en el país con los precios internacionales. Y ahora, cuando en el exterior los precios se han reducido en más de un 50 por ciento, en Colombia la tal nivelación ahí sí no rige y la brillante respuesta del gobierno es no subirle más a un precio de suyo bastante alto. Bonito regalo de año nuevo, ¿no?
Siempre es que sale caro tener un presidente infalible, ¿no? Hace lo que le da la gana, ¡…y nadie se mosquea!


