Con todo este torrente de información que nos asalta día a día, cada vez se siente más la necesidad de un medio independiente de comunicación; más concretamente otro periódico que le haga algo de contrapeso al diario de los Santos.
El hecho de que El Tiempo sea hoy la única fuente diaria de información nacional es un fardo que empieza a pesarle demasiado no sólo a esta débil democracia, sino también a quienes ejercemos ‘el oficio más bello del mundo’ y, sobre todo, a nuestros lectores.
El episodio de la semana pasada, cuando ese periódico publicó una fotografía de un supuesto ministro ecuatoriano reunido con el extinto ‘Raúl Reyes’ en un campamento de LAFAR, es apenas el más reciente de una serie de inconvenientes ocasionados en los últimos años por el ‘monofoilio’ informativo que ostenta El Tiempo. Como se supo luego, el de la foto no era ningún funcionario del vecino país, sino un político comunista de la misma Patagonia. Pero el mal ya estaba hecho, pues en plena sesión de cancilleres de la OEA en Washington, la delegación colombiana ya se había hecho eco de la información divulgada en el ‘santoral’ y estaba dedicada a distribuir la imagen apócrifa entre los diplomáticos presentes. Con tan mala suerte que en el transcurso del día la verdad salió a flote y la carámbola a tres bandas contra Ecuador quedó reducida a un acto de mala fe del gobierno de Colombia; o, en el mejor de los casos, a un oso mayúsculo (uno más) de quienes manejan nuestra política exterior.
Después vinieron los golpes de pecho de El Tiempo para reconocer un error que se hubiera podido evitar si el periodista hubiera tratado de contrastar la información que recibió. El problema es que tratándose de un periódico que tiene tres accionistas en el alto gobierno queda un mal sabor, pues no se sabe si realmente fue una metida de pata o una estrategia de desinformación, sobre todo porque uno de esos accionistas es el ministro de Defensa, quien ya no sorprende con sus mentiras, y además es el superior jerárquico de quien suministró la foto.
Además el hecho de que la publicación de la foto coincidiera con la reunión de la OEA, en la que precisamente se iba a cuestionar la operación dirigida por Santos en territorio ecuatoriano, en la que cayeron ‘Reyes’ y otra veintena de personas, siembra muchos otros interrogantes.
A propósito, ¿por qué ahora nadie ha sido sancionado, si se sabe que fue una fuente de la Policía la que entregó la foto? El año pasado, cuando se filtraron las chuzadas de Itagüí cayó fulminatemente una docena de generales de esa institución. ¿Será que en este caso la fuente estaba cumpliendo órdenes? ¿O será que esto es menos grave?
Por último, ¿por qué será que los accionistas de El Tiempo no vendieron sus acciones al aceptar incorporarse al gobierno, tal como lo prometió Francisco Santos hace seis años? Debían hacerlo, asi fuera sólo por disimular…